A mi vez miro este cuerpo de hombre que se mueve delante de mí
El vendaval de la noche anterior había remojado las tejas de la vieja casa de campo
Una nueva y violenta racha de lluvia se descarga contra los  vidrios
Pero ahora ahora hay algo como de recelo en la mirada con que me envuelve de pies a cabeza
Desde la muerte de su mujer diríase que tiene siempre miedo de estar solo
Allá en el fondo del parque oigo acercarse y alejarse el incesante ladrido de los perros
Me desvisto me acuesto y sin saber cómo me deslizo instantáneamente en el sueño
Veo un rostro descolorido sin ni un toque de sombra en los anchos  párpados cerrados
Es la mirada hostil con la que de costumbre acoge siempre a todo extranjero
Mi cansancio es tan grande que en lugar de contestar prefiero  dejarme caer en un sillón
Sabes que has tenido una gran suerte al casarte conmigo Sí lo sé replico cayéndome de sueño
No me hacen ya el menor efecto las frases  cáusticas con que me turbaba no hace aún quince días
Apoyados los codos en la mesa me mira fijamente largo rato y  vuelve a interrogarme  llorando
Cierta noche mientras dormía vislumbré algo algo que- era tal vez su causa
MARÍA LUISA BOMBAL LA ÚLTIMA NIEBLA DIGITALIZADO EN SANTIAGO DE CHILE POR SVEERSUK
Pasamos a una segunda habitación más fría aún que la primera
Pero en mi fuero interno algo me dice que ésta es también la actitud más cómoda
